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Avances en la inoculación de hongos micorrízicos para optimizar la captación de nutrientes

Con el fin de interiorizarnos sobre las últimas investigaciones aplicadas a la microbiología agrícola, en Rizobacter recibimos al Dr. Ramón Rivera Espinosa, del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas de Cuba, institución  con la cual nuestra compañía mantiene una alianza de trabajo desde hace 13 años.

En esta oportunidad, el Dr. Rivera Espinosa disertó sobre los Avances en la integración de los inoculantes micorrízico arbusculares en la producción agrícola“.

Para empezar, es necesario entender que la micorriza es un fenómeno natural en el cual se asocia un tipo de hongos del suelo con las raíces de las plantas para constituir una simbiosis, relación con beneficio mutuo. Dentro las micorrizas se encuentran las  arbusculares, caracterizadas porque el hongo se ramifica dentro de las células de la corteza de la raíz y, desde allí, extiende un micelio hacia el exterior que absorbe nutrientes y agua desde el suelo hacia la planta. “Es la que más interés despierta pues se asocia a la mayoría de los cultivos de interés económico y por lo tanto puede impactar positivamente en la producción agrícola”, explicó el Dr. Rivera Espinosa.

Teniendo en cuenta los beneficios de esta simbiosis, desde el Instituto de Ciencias Agrícolas de Cuba,  comenzaron a estudiar los efectos de la aplicación de inoculantes micorrízico arbusculares en más de 30 cultivos. Se trata de aprovechar conscientemente un fenómeno tan viejo como las propias plantas. Estamos hablando  de un mecanismo de adaptación que permitió que las especies sobrevivan a las diferentes condiciones de estrés, como cuando las plantas acuáticas pasaron al medio terrestre”, subrayó el investigador cubano.

 

Los beneficios

De estos estudios se está deduciendo que, en las plantas micorrizadas (es decir en las que recibieron el inoculante específico), es mayor el coeficiente de aprovechamiento de los nutrientes, tanto de los que se aportan vía fertilización como de los que están en el suelo. 

Asimismo se está observando, que este tipo de inoculación hace que las plantan resistan o toleren más ventajosamente la falta de agua y que se potencien los mecanismo naturales de defensa de los cultivos, aunque sin llegar a ser un biocontrol. También tiene un efecto de agregación del suelo,  asociado con un  mayor crecimiento radical y mejor desarrollo de la planta. “Además las micorrizas, segregan una glicoproteína que se llama glomalina que ayuda a cementar las partículas del suelo”, detalló Rivera Espinosa.

“A partir del desarrollo de los inoculantes con micorrizas estamos tratando de aprovechar conscientemente todos estos beneficios. Una vez integrados al sistema de producción agrícola, permitirían llegar a altos rendimientos con menores cantidades de fertilizantes,  ya que la micorriza toma de forma más eficiente los nutrientes”, remarcó con entusiasmo el especialista.